Distinguimos tres formas de relacionarnos con los demás: de manera pasiva, asertiva o agresiva. Cada uno de nosotros utiliza predominantemente una de las anteriores, aunque, en ocasiones, usamos también las otras dos. Seguro que, haciendo memoria, recuerdas a algún amigo o pariente que normalmente es callado y discreto pero que explotó un día que llegaste tarde u olvidaste devolverle algo prestado. O bien tú mismo te has sorprendido alguna vez reclamando un error de tu compañía telefónica cuando, habitualmente, lo dejarías pasar.

¿En qué consiste cada uno de estos estilos de interacción?

Estilo agresivo. Hacen gala de este estilo aquellas personas que anteponen sus intereses a todo. Lo más importante son ellos y lo que quieren, sus opiniones son la verdad, no ceden y actúan a costa de los demás, concretamente usando la descalificación, la manipulación, la ironía y las amenazas. Este estilo puede ayudar a conseguir objetivos (que me cambien un turno,  me den los apuntes, vayamos al lugar que yo he elegido…) pero su precio es alto: unas relaciones sociales de baja calidad.

Estilo pasivo. Poseen este estilo las personas con miedo a lo que puedan pensar los demás de sus opiniones, intereses o gustos. Tienden a creer que carecen de valor y dejan en un segundo plano sus deseos y necesidades. No se expresan apenas, son discretos y evitan situaciones sociales o acuden pensando que serán torpes socialmente y los demás les juzgarán por ello. Son más de no hacer que de hacer: hablar poco, no decir “no”, no pedir favores, no defender su opinión. Este estilo tan servicial puede resultar atractivo para algunas personas, ya que “no molestan”, son “manejables”, pero alcanzan niveles poco profundos de confianza e intimidad en sus relaciones interpersonales.

Estilo de comuniación asertivoEstilo asertivo. Lo apreciamos en las personas que son capaces de expresar sus opiniones, necesidades y derechos sin miedo a lo que otros puedan pensar, de forma firme pero amable, sin imponerse ni enfadarse, dejando también que los demás expresen sus opiniones, estén o no de acuerdo con ellas. Estas personas dicen lo que piensan de forma clara y respetuosa, tanto para expresar lo que les gusta como lo que les disgusta, dicen “no” cuando quieren negarse a una petición, piden favores y reconocen sus errores. Este estilo consigue mantener unas relaciones humanas satisfactorias.

 

¿Cuál es mi estilo predominante?

Veamos las reacciones clásicas de cada uno de los estilos de comunicación en diversas situaciones:

AGRESIVO ASERTIVO PASIVO

Me piden un favor

Creo que se quiere aprovechar. Me enfado y le contesto bruscamente que ni hablar.

Le digo con calma y sonriendo un poco que, lo lamento, pero no.

Invento excusas, pero acabo aceptando. Siento ansiedad y, al aceptar, me siento tonto.

Reclamar un error en una factura

Acusarles de incompetentes. Estoy furioso y les grito.

Explico lo sucedido y pido una solución.

No voy o envío a otra persona en mi lugar.

Mi pareja no cumple con una tarea acordada.

Con ironía le digo que así ayuda mucho. Le reprocho que ya sabía que no lo haría. No le vuelvo a hablar en todo el día.

Le comento que me ha molestado porque implica menos tiempo libre para mí y sería un alivio que lo hiciera esa tarde.

Le doy vueltas a cómo decirle que me ha disgustado, pero no le digo nada y hago yo la tarea.

Me gusta el coche nuevo de una amiga.

Con humor le digo que le van bien las cosas y que ya podría repartir mientras me río socarronamente.

Le digo sonriendo y mirándole a los ojos que me parece un gran coche.

Le pregunto qué tal el coche nuevo, pero no encuentro las palabras para decirle que me encanta.

Quiero pedir un favor

Serio, empiezo diciendo que me debe una y tiene que traerme la cámara de fotos esa misma tarde.

Le pregunto directamente si puede prestarme la cámara de fotos para este sábado.

Ensayo mentalmente la mejor forma de pedírselo, pero me digo que no es tan importante y no se lo pido.

 

¿Te identificas con alguno de ellos? ¿Qué columna elegirías la mayoría de las veces? Si es la del medio, vas por el buen camino, sino, recuerda que siempre se puede aprender a ser más asertivo y, con ello, evitar el malestar emocional que conllevan los otros dos estilos, así como tener unas relaciones interpersonales más saludables.