¿Tu relación va a peor? ¿Empiezas a pensar que estar con él o ella ya no es lo que era? ¿Discutís más que habláis? ¿Apenas hacéis cosas juntos? ¿Sientes más rabia, tristeza o frustración que alegría, excitación o diversión?
Las relaciones se desgastan con el tiempo, así que hoy te presentamos 5 ejercicios para cambiar tu dinámica de pareja. Bien aplicados harán que cambiéis la forma de entender vuestra relación y de intercambiar vuestro afecto.

Los ejercicios

  1. Bombardear positivo. Haz cosas por tu pareja sin esperar nada a cambio. Es posible que estéis en un punto de la relación en el que “no hago nada positivo por mi pareja porque él/ella tampoco hace nada positivo por mí”. Esto es un error. Puedes estar esperando hasta el fin de los tiempos, porque tu pareja hace exactamente lo mismo que tú. Hay que dar para recibir no suena, ¿verdad? Si te esfuerzas 0, recibirás 0; si te esfuerzas un 7, recibirás 7. Provoca un cambio en esta dinámica para que empiece a rodar de nuevo el intercambio de cosas positivas.

  2. Centrarse en lo positivo. Con el desgaste de la relación puede haberse creado un bucle en el que sólo ves lo negativo y eso parece confirmar que sólo hay cosas negativas. Al final del día recuerdas todo lo que no ha hecho por ti, aquello que ha dicho y te ha sentado mal, que se ha olvidado de comprar algo…y llegas a la conclusión de que no hace nada positivo por ti. Decide romper este bucle buscando activamente todo lo positivo que aporta tu pareja a la relación y a tu bienestar: todo aquello que has estado pasando por alto. Puedes retarte a encontrar 5 cosas cada día y apuntarlas. Antes de irte a dormir, revísalas.

  3. Desempolvar símbolos. ¿Recuerdas aquel viaje en vuestro primer mes saliendo juntos? O aquella cena, o aquel pub, o aquella. En definitiva, un acontecimiento, un lugar o un objeto de gran significado para vuestra relación. Es el momento de sacar esas fotos y verlas juntos, comentándolas, volver a ese restaurante, escuchar esa canción, ir al lugar donde os conocisteis…

  4. Hacer actividades agradables juntos y por separado. Retomad aquellas actividades que os gustan pero habéis dejado de hacer por miedo a discutir, por fastidiar, porque no queréis esforzaros. Proponed una actividad cada uno y llevadla a cabo. Por otra parte, buscad tiempo para actividades por vuestra cuenta. No tenéis que hacerlo todo juntos, es saludable tener tiempo para hacer “lo que me dé la gana”.

  5. Resolver los conflictos. La negociación es una herramienta enormemente útil pero enormemente complicada porque tendemos a pasar rápidamente del diálogo a la discusión. Gritando, sacando “trapos sucios”, el típico “Pues tú…” y un largo etcétera. Cuando surge una diferencia de opinión la forma constructiva de resolverlo es exponiendo ambos puntos de vista (de forma serena) centrándonos en el tema que nos ocupa, sin irnos por las ramas. Cada uno expone cómo ve la situación y cómo se siente al respecto. Después, propone una solución. Se debaten las propuestas hasta llegar a una solución que deja a ambos lo suficientemente satisfechos y resuelva el problema.

Te animamos a poner en marcha todas estas medidas (¡o, al menos, una de ellas!). No dejes que la relación decaiga sin hacer nada: actúa. Esperamos que nuestros ejercicios os ayuden tanto como a las parejas que han hecho terapia con nosotros. ¡Ánimo!