Para empezar, ¿qué es una adicción? Podemos pasar muchas horas ante el ordenador o el móvil y esto no quiere decir que estemos enganchados. Puede tratarse de una herramienta de trabajo o de simple placer, pero no es la duración en sí lo que determina si tenemos un problema o no. Hablamos de adicción cuando la actividad genera dependencia e interfiere negativamente en nuestra vida cotidiana.

¿Qué hacen las personas con adicción?

Una persona verdaderamente enganchada a las nuevas tecnologías dedica muchas horas a su ordenador, smartphone…hasta el punto de privarse de horas de sueño (llegando a dormir menos de 5 horas) y dejar de lado otras actividades, ya sean obligaciones (estudios, trabajo), otro tipo de ocio (deporte, amigos), higiene personal, contacto con la familia…En otras palabras, todo lo demás pasa a un segundo plano para poder anteponer ese aparato con acceso a Internet. Esto lleva, a menudo, al aislamiento. Lo que más me interesa, porque me hace sentir genial, es una actividad solitaria. Me relaciono con otros, sí, pero a través de la pantalla y no siempre como “yo mismo” (identidad falsa, avatar…)

Eso no es todo, también se muestran irritados cuando no pueden acceder al móvil, ordenador…a modo de síndrome de abstinencia. Los uso siempre que puedo, lo que  me hace sentir muy bien, pienso en ellos todo el tiempo y, si no puedo usarlos, me siento ansioso y malhumorado.

Por otra parte, suelen mentir sobre el tiempo que han estado conectados a Internet, jugando a videojuegos, viendo vídeos o dando un paseíllo por las redes sociales. No solo mienten deliberadamente para evitar reproches, sino que pierden la noción del tiempo cuando están frente al ordenador o smartphone. En algunas ocasiones, la persona se da cuenta de su dependencia e intenta reducir el tiempo que pasa conectado pero, lamentablemente, no lo consigue por sí solo.

Los más vulnerables

Esos que ya no son niños pero tampoco adultos: los adolescentes. Esos que buscan reafirmar su propia identidad y encajar en un grupo de iguales. Por ello, ser adolescente es, en sí mismo, un facto de vulnerabilidad, debido a las características propias de esta etapa vital. No obstante, no todos tienen la misma probabilidad de quedar atrapados por los videojuegos online o las redes sociales.

Especialmente vulnerables son aquellos jóvenes impulsivos, los que buscan emociones fuertes y aquellos con poca tolerancia a las frustraciones, el cansancio, las preocupaciones o cualquier otra adversidad. También juegan un papel importante la insatisfacción con su vida, rasgos de personalidad como la timidez, una baja autoestima, problemas con su imagen corporal o falta de afecto por parte de la familia.

¿Por qué son tan atractivas las nuevas tecnologías?

Lo son por varios motivos. En primer lugar, ofrecen una recompensa inmediata. Me paso la pantalla y obtengo puntos. Escribo un twit y me lo retwitean. Subo una foto y la comentan. Recibo, casi al segundo, likes, comentarios, nuevas habilidades para mi personaje, puntos de experiencia…Puede tomar muchas formas, pero seguirá siendo un refuerzo positivo, es decir, algo que me gusta, que me hace sentir gozo al momento. ¿Quién no quiere eso?

tic_adolescentes2En segundo lugar, la red de redes proporciona interactividad entre usuarios. Puedo participar activamente expresando una opinión, consejo, experiencia personal, duda, broma…y también recibirlo de otros. Todo ello acompañado de un lenguaje multimedia (fotos, vídeos, memes,emoticonos…) que resulta enormemente atractivo.

Añadido a todo esto, las nuevas tecnologías nos permiten realiza varias actividades a la vez. Abrir el correo y buscar información mientras se carga un vídeo o se baja un archivo al mismo tiempo que hablo con alguien, ¡es posible!

La facilidad para acceder a Internet es otro factor a tener en cuenta. Multitud de aparatos electrónicos cotidianos están diseñados para conectarse a Internet. De hecho, casi ningún adolescente aceptaría un móvil sin acceso a la red y muchos cuentan, también, con su propio portátil y/o tablet. Además, no existen límites de horario, Internet está siempre ahí, a nuestro alcance.

Por último, cabe mencionar la desinhibición que provoca el anonimato. Saber que los que están al otro lado no pueden reconocerte y, por extensión, hacerte responsable de tus actos, facilita las conductas deshonestas como burlas, insultos, mentir sobre uno mismo u otra persona…y también conductas que pueden perjudicarnos a nosotros mismos como dar información privada, fotos comprometedoras…

Todas estas características hacen de  los ordenadores, tablets y smartphones aparatos muy apetecibles. Y esto no es para nada negativo. Dependerá del uso que se les dé.