Aprender a leer y escribir es un proceso complejo y necesario por el que pasamos todos de pequeños y que hará posible muchos de los aprendizajes posteriores, tanto dentro del ámbito académico como fuera de él. Al comenzar el colegio, todas las asignaturas se apoyarán sobre los libros de texto y es por eso que el nivel de lectura y escritura del niño afectará no solo a las clases de lengua, sino también a matemáticas o ciencias de la naturaleza.
Ya que el ritmo de desarrollo de todos los niños no es igual, es lógico que a la hora de aprender algo, no todos estén igualmente preparados. Habrá pequeños que aprendan rápido y sin apenas dificultades, porque su desarrollo está más avanzados, y otros que encuentren obstáculos en la lectura o el cálculo.
Por otro lado, no hay que olvidar un factor muy importante: la estimulación que reciben los niños. Un niño motivado querrá aprender a leer y escribir porque su entorno le ha transmitido que es útil (e incluso divertido). Los papás lo han llevado a museos, zoos, jardines botánicos, conciertos, teatros y demás actividades culturales donde se ha dado cuenta de la cantidad de información interesante que se consigue leyendo.
En resumen, un adecuado desarrollo junto con una buena estimulación favorecen cualquier aprendizaje, también el de la lectura y la escritura. Por eso, no sirve de nada presionar a los niños que aún no están preparados. La presión de los adultos sumada a los errores que comete pueden provocar frustración y una baja autoestima, lo que, a su vez, lleva a que se desmotive y vea la lectura y la escritura como una tortura.

Cómo aprendemos a leer

El primer paso para los niños es reconocer las diferencias entre las letras cuando las ven escritas. Tras mucho esfuerzo, se dan cuenta de que la “b” y la “d” no son la misma letra, a pesar de que se parecen. Después, aprenden a asociar el sonido de cada letra con su representación gráfica. Poco a poco, se dan cuenta de que cuando decimos “mamá” la letra que acompaña a la “a” es la “m” y no otra. Aquí la motivación y la atención son muy importantes porque es esencial aprender la correspondencia entre lo que está escrito y lo que oímos. A continuación, los niños leen las palabras de forma global, es decir, ya no leen letra a letra. Finalmente, leer se vuelve un acto automático y ya pueden centrarse en el contenido del texto. Esto indica que ha desarrollado la comprensión lectora.

Dificultades para aprender a leer

som terapia leerHablamos de dificultades si el nivel de lectura está por debajo del esperado para la edad del niño y esto afecta a su rendimiento escolar. Sería interesante pedir la opinión de maestros y psicólogos.
Algunos niños tiene problemas para descifrar lo que leen y otros, aunque son capaces de leer adecuadamente, no comprenden lo que leen.
En el primer grupo, hay pequeños que se equivocan al leer palabras y letras parecidas; leen la raíz de la palabra pero cambian el sufijo (“salió” en lugar de “salíamos”); cambian la palabra escrita por otra que conocen mejor y cambian letras de sitio (“crata” en lugar de “carta”).
También podemos encontrarnos con estudiantes que leen silabeando, sobre todo si se trata de palabras largas, rectifican mucho y les cuesta entender palabras homófonas.
Sea cual sea su caso, esta dificultad supone un obstáculo para su vida diaria y es aconsejable buscar ayuda para que pueda aprender a leer y escribir con un programa a su medida.
Queremos que supere esta barrera y que siga con su vida escolar al mismo ritmo que el resto de niños, e incluso con mayor autoconfianza y espíritu de superación.