En esta ocasión os presentamos una serie de ejercicios para ayudar a vuestros hijos a cometer menos faltas de ortografía. Si leíste nuestro artículo para mejorar la lectura (aquí) sabrás que vas a necesitar cartulinas, folios de colores, rotuladores, bolígrafos, pegatinas o cualquier cosa que haga que estos ejercicios sean amenos, que se distancien de las clásicas tareas escolares.

¡Juguemos!

  1. Elige un texto o escribe uno. Puede ser un cuento corto, una noticia, la sinopsis de una película, una receta de cocina… Recorta las frases y desordénalas. Colócalas encima de la mesa boca arriba y dile a tu hijo que las ordene para volver a formar el texto completo. Para subir la dificultad, puedes colocar dos textos diferentes al mismo tiempo.

  2. Coge un libro o invéntate una historia sobre la marcha y díctasela a tu pequeño. Recuerda leer vocalizando, con un ritmo regular y una buena entonación. Cuando acabe de escribir la historia, rodead las faltas con un boli o un rotulador (que no sea rojo). Ahora tenéis varias opciones: volver a escribir las palabras correctamente varias veces usando un color para cada palabra, inventar una frase con cada palabra correctamente escrita, escribir correctamente cada palabra en una ficha, pedirle que deletree las palabras y darle un punto o una pegatina cada vez que lo haga bien.

  3. Escribe varias palabras en un folio, separadas entre sí. Hazlo en tamaños y colores diferentes. Enséñale el folio a tu hijo, que tendrá que escribir tantas palabras como encuentre a partir de las letras de las palabras que tú has escrito. Es decir, si has escrito “fotografía”, tendrá que usar las letras de esta palabra para formar otras como “gato” o “fofo”. Cuando no se le ocurran más ideas, que pase a la siguiente palabra.

  4. Esta vez, coge también un dado. Lánzalo y tu hijo tiene que escribir una palabra con el número de sílabas que haya salido. Por ejemplo, si ha salido un 4, la palabra tendrá que ser de cuatro sílabas.

  5. Con faltas ortográficas que sean frecuentes, pídele que escriba las palabras en fichas (o rectángulos de cartulina) y, por la otra cara, tendréis que hacer un dibujo que represente la palabra y recuerde cómo se escribe. Por ejemplo, si escribe “baca” para el animal en lugar de “vaca”, lo ideal es dibujar una vaca de forma que la “V” esté presente en la forma del dibujo, para asociar la letra al concepto. Así cuando piense en una vaca la “V” estará siempre presente. Esto se puede hacer con todas las faltas de ortografía, pero sabemos que, si comete muchas, se puede convertir en un trabajo titánico pensar en un dibujo para cada palabra, por eso hemos limitado este juego a las faltas que cometa con mucha frecuencia.

  6. Por último, los crucigramas también son una herramienta útil si a tu hijo le gusta hacerlos. Puedes sentarte a hacerlos con él o hacer tú uno mientras él hace el suyo para servirle de ejemplo. Además del formato en papel, en internet podéis encontrar crucigramas para niños, vistosos, coloridos y, a las nuevas generaciones, el formato digital les suele resultar más atractivo.

Creatividad ante todo

Estas son ideas que os proponemos pero vosotros podéis variarlas para que resulten más atractivas a vuestros hijos. Podéis cronometrar, competir, dar puntos, muchos besos y palabras de ánimo, pero nunca penséis que no se puede hacer nada aunque el avance sea lento o no tan rápido como os gustaría. Sabemos que cada niño aprende a un ritmo y que presionarle es contraproducente. Haced que participe, que invente con vosotros nuevos juegos y veréis los resultados.