“El amor es suficiente para que una relación de pareja sea satisfactoria” es uno de los mitos de la pareja que nos encontramos a menudo en consulta. Forma parte de ese conjunto de ideas que tenemos sobre el amor y la pareja y que se forman a través de los conceptos de parejas que encontramos en los libros y el cine, en el modelo que nos brindan nuestros padres, en experiencias propias con parejas anteriores… Todas estas influencias acabarán conformando nuestras creencias sobre lo que “debe” y “no debe” ser el amor, sobre lo que esperamos de la pareja y sobre cómo comportarnos nosotros mismos en pareja.

El amor ni es necesario ni es suficiente

Puede que esta idea te resulte impactante o confusa y, de ser así, no estás solo en tu sorpresa. No son pocas las personas que contestarían sí a la pregunta “¿Es necesario que haya amor para que una pareja funcione?”. Pues bien, el amor no es un elemento tan imprescindible a la hora de mantener una relación satisfactoria. Aunque en la sociedad que conocemos parece haber una mayoría de personas que prefieren relaciones sentimentales con amor de por medio, no es la única opción ni, como veremos más adelante, garantiza una relación feliz.

Existen tantos modelos de pareja como personas hay. Cada uno entenderemos como normales unos comportamientos porque hemos tomado como referencia unos padres, unos libros… Cabe destacar, que cada uno de estos modelos de pareja es tan válido como cualquier otro (siempre y cuando haya consentimiento por todas las partes, por supuesto) ya se base en el amor romántico, haya o no exclusividad, prime la estabilidad económica, esté compuesta por dos o más miembros, y podríamos citar características hasta quedarnos sin aliento. Lo principal es sentar unas bases que la pareja comparta y les proporcione felicidad.

¿Por qué el amor no es suficiente?

¿El amor es suficiente para la pareja?Acabamos de ver que el amor no es necesario en las relaciones de pareja, que es una opción tan válida como otras. No contentos con esto, resulta que este maravilloso elemento tampoco es suficiente para que nuestra pareja funcione. Todos hemos oídio, leído o incluso compartimos ideas del tipo: “Si nos queremos, todo irá bien”, “El amor lo puede todo”, “Si me quiere, hará…”, que suenan muy bien pero hay un error decisivo en todas ellas: el amor no nos enseña a comportarnos en pareja. Cuenta infinitamente más nuestro esfuerzo que nuestro sentimiento de amor a la hora de mantener una relación exitosa. Es genial cuando este sentimiento nos motiva y nos lleva a poner en marcha comportamientos que unen a la pareja, pero insistimos en que son estas conductas las que hacen que la relación funcione: esuchar, conversar, halagar, hacer críticas constructivas, colaborar, negociar, pasar tiempo juntos, tomar decisiones… Y, como ya hemos dicho, todo esto no lo aporta el amor, sino que se aprende a lo largo de la vida y puede que cuando iniciamos una relación, ambos miembros, se quieran o no, lleguen con estas habilidades aprendidas o tengan que aprenderlas. Es por esto que el amor, por sí solo, no garantiza, ni mucho menos, una relación sentimental feliz.