Implica lo mismo que aprender cualquier otra cosa. Taekwondo, inglés, guitarra, yoga, pintura…suponen una inversión de tiempo y esfuerzo. La motivación, el querer aprender va a influir mucho en el proceso, ya que mi entrenador puede ser buenísimo, pero yo tendré que prestar atención, comprender, practicar, hacer ejercicios en casa…y, para ello, voy a necesitar energía.

Tú pones en marcha la solución

Tienes un problema y vas a aprender a solucionarlo. Durante unas semanas te pediremos dedicación a este proyecto, sino estaremos trabajando a medio gas y no veremos los resultados deseados.

Imagina dos alumnos de francés: ambos asisten a las clases y prestan atención, pero solo uno de ellos hace los deberes, lee el libro de lectura y practica la pronunciación. ¿Cuál crees que sabrá más francés a final de curso? El que le ha dedicado más horas y más esfuerzo a corto plazo (el curso) se beneficiará de los resultados a largo plazo (saber francés).

Tiempo de cambio

Somos conscientes de que no existen los cambios aislados. Venir a terapia supondrá cambiar otros aspectos de tu vida como, por ejemplo, que otra persona cuide de tu hijo durante el tiempo que acudes a sesión, menos horas de gimnasio, cambiar un turno en el trabajo…pero no va a ser para siempre. Como hemos dicho, se trata de una inversión durante semanas para que en el futuro puedas dedicar tu tiempo a lo que quieres, habiendo superado tu problema psicológico. Por eso, te recomendamos que establezcas prioridades en tus proyectos vitales.

Si vienes a terapia es porque quieres encontrate bien para disfrutar de lo que te ofrece la vida, así que embárcate al 100% mientras estés con nosotros para mejorar lo antes posible.  El resto, como qué preguntar, qué técnicas emplear, cuándo y cómo lo ponemos nosotros, tú pones la energía que hará que todo el plan funcione.

En resumen, nosotros te ofrecemos nuestros conocimientos, nuestra experiencia y nuestra empatía que, junto a tus ganas de mejorar, son la mezcla perfecta para un tratamiento exitoso.