Internet es, sin duda, una herramienta que ofrece oportunidades de todo tipo en múltiples ámbitos. Nos ayuda en tareas académicas, laborales, búsqueda de entretenimiento, comunicación… Por eso, no es de extrañar que resulte atractiva a jóvenes, pero también a niños y adultos.

Internet y comunicación

La comunicación en la Red nos permite expresar lo que queramos cuando queramos. No existen límites temporales y el anonimato provoca un efecto desinhibidor. Podemos crear nuestra propia identidad (que puede o no corresponderse con la no virtual), sentirnos parte de un grupo y recibir reconocimiento.

Uso problemático de Internet

Vamos a centrarnos en las consecuencias que tiene un uso no saludable de Internet. Recordemos que es una herramienta muy valiosa que usamos, en la mayoría de ocasiones, de forma beneficiosa.

Cuando el uso de Internet resulta problemático en los jóvenes, aparecen conflictos tanto en el ámbito escolar como familiar, disminuye su rendimiento, dejan de asistir a las clases, pierden interés por otras actividades de ocio no relacionadas con la Red y vemos que sus patrones de sueño y alimentación están alterados.

Este uso insano de Internet también está relacionado con el consumo de drogas, la violencia hacia los padres y las actitudes sexistas.

¿Cómo detectar el uso problemático de Internet?

Existen una serie de indicadores que resultan útiles para detectar cuándo hay un problema y evitar, en la medida de lo posible, sus consecuencias negativas.

No hay un número de horas a partir del cual considerar que hay un problema. El indicador será la interferencia en su vida diaria, es decir, estar conectado a Internet dejando de lado obligaciones y actividades de ocio que antes sí hacía. Esto, a su vez, hace peligrar relaciones de amistad, tareas académicas, deporte, música… En definitiva, la Red se convierte en una prioridad y cualquier otra actividad pasa a un segundo plano.

Juventud y nuevas tecnologíasOtros indicadores son mentir sobre el tiempo de conexión, haber intentado, sin éxito, controlar el uso de dispositivos con acceso a Internet (móvil, tablet, ordenador), la pérdida de la noción del tiempo cuando se está conectado e ir aumentando el tiempo de conexión.

Por otra parte, se experimenta una euforia al conectarse mayor que la que experimetan el resto de personas. No solo eso, sino que el no poder acceder a la Red genera una intensa ansiedad. Además, estas personas usan Internet como vía de escape a sus problemas.

Fomentar un uso saludable de Internet

Todo comienza con la educación. Los valores y las habilidades que los padres trasladan a sus hijos. Para ello, tendremos que esforzarnos en comunicarnos y ser conscientes de que nuestro comportamiento es un modelo para ellos.

La escuela y el instituto también juegan un papel relevante mediante programas orientados a fomentar esos valores (empatía, autoconcepto positivo, asertividad, resolución de conflictos).

En el caso de los adolescentes, es importante su participación activa, sin decidir por ellos, más bien dándoles a elegir opciones de ocio saludables.