Imaginemos a una persona que no tiene ningún trastorno de ansiedad, pero, como nos ocurre a la mayoría, vive momentos de estrés que le generan sensaciones como tensión muscular, malestar en el estómago, dolor de cabeza, mareos… Como parte de un estilo de vida saludable, a esta persona le gustaría reservar un tiempo para desconectar de la rutina y reducir la tensión. La respiración profunda es una buena técnica con la que centrarnos en nosotros mismos durante unos minutos y disminuir las sensaciones que provoca la ansiedad.

¿Por qué respiracíon profunda?

Simplemente, porque es una técnica sencilla que se puede aprender tras unas cuantas sesiones de práctica y que ocupa poco tiempo. Es una buena opción con la que iniciarse en las técnicas de relajación para después pasar, si se desea, a la relajación muscular u otras técnicas como la meditación que requieren de mayor inversión de tiempo y esfuerzo. No obstante, la respiración profunda es por sí misma una técnica efectiva y no es necesario combinarla con otras.

Se trata de una técnica muy antigua y puedes encontrar gran cantidad de información sobre ella en formato escrito y de vídeo.

Respiración profunda

Para empezar, elige ropa cómoda y un momento del día en el que no haya interrupciones, así como un lugar agradable (sin ruidos fuertes o iluminación excesiva). Túmbate sobre una esterilla o la cama y sitúa tus manos de la siguente manera: una de ellas sobre la barriga y la otra más arriba, de forma que el meñique de una mano y el pulgar de la otra se toquen.

Ambiente adecuado para relajaciónUna vez has adoptado la posición anterior, inspira lentamente por la nariz durante unos 3 o 4 segundos. Mientras lo haces, fíjate en cómo se van llenando los pulmones de aire y cómo tu barriga empuja tus manos hacia el techo. Ahora, mantén el aire unos 2 o 3 segundos para luego espirar lentamente por la boca otros 4 o 5 segundos hasta que notes que ha salido todo el aire de los pulmones. Durante todo el proceso, fíjate en cómo suben y bajan tus manos.

Repite todo el proceso 5 veces, haz un descanso de unos minutos y repite otras 5 veces más. Si quieres obtener resultados, haz esta práctica de 5 repeticiones–descanso-5 repeticiones dos veces al día.

Una vez tengas soltura y te resulte fácil realizar la respiración tumbado, pasa a hacerla sentado. Las intrucciones son exactamente las mismas, solo varía la postura, aumentando un poco la dificultad. El siguiente paso, es realizarla de pie y, luego, caminando. La secuencia quedaría así: respiración profunda tumbado, sentado, de pie, caminando lentamente, caminando a ritmo normal.

Si aprendes respiración profunda con la finalidad de buscar tu bienestar durante unos minutos, puedes quedarte con la versión sedente. En cambio, si quieres aplicar la respiración en otros momentos de tu rutina diaria, tendrás que practicarla en posturas y movimientos cada vez más exigentes para poder usarla en cualquier situación.