He leído mucho sobre las propiedades de los alimentos y sé cuáles me convienen y cuáles no. He recopilado recetas de comida sana y las cocino sin grandes dificultades. He distribuido mis horas de ejercicio semanal y las cumplo. Sin embargo, los snacks y la bollería industrial siguen tentándome. ¿Qué puedo hacer para comer solo lo sano? ¿Cómo evitar el picoteo y reducir la ingesta de alimentos poco saludables al mínimo?

En primer lugar, modifiquemos la forma en que compramos, guardamos los alimentos y comemos. En segundo lugar, desmitifiquemos la comida y su poder. ¿De verdad está taaaan buena la comida poco saludable frente a la saludable? ¿Realmente careces de control cuando se trata de un pastel o unas papas, o es solo una excusa para acabar comiéndotelo?

Comprar y almacenar la comida

Seguro que lo has oído muchas veces: no compres con el estómago vacío. El hambre hará que compres más de lo necesario. ¡Qué bueno! ¡Me lo comería!, Me apetece, No puedo aguantar las ganas de ponerlo en el carro y otros pensamientos similares harán que tu cesta de la compra incluya más dulces y grasas. Es más, acostúmbrate a elaborar una lista de la comprar y cíñete a ella. Cuando hiciste la lista decidiste anotar lo que te conviene comprar, fíate de ese criterio y no te dejes llevar por un impulso.  ¡Vas muy bien!

En el caso de que tengas hijos o convivas con otras personas que sí comen dulces, snacks… asegúrate de guardarlos en armarios o cajos para que sean poco visibles. Mételos en cajas o envuélvelos, si es necesario, para que no llamen tu atención. Sobre todo, no los dejes encima de la mesa o de la encimera donde están al alcance de la mano. Cuanto más fácil es acceso, mayor probabilidad de comerlos.

Es hora de comer

sobrepeso_habitos2Antes de nada, apaga la tele o cierra el libro. Acompañar la comida con otras actividades hará que te distraigas y controles menos lo que comes. Es recomendable que comas siempre en el mismo lugar y con un horario regular. En cuanto a los platos, procura que sean algo más pequeños para “engañar” a nuestra mente y, una vez que te hayas servido, no saques la fuente a la mesa; te obligará a levantarte en el caso de querer repetir. No te lo pongas fácil para añadir más comida a tu plato.

A continuación, elige lo que más te guste y empieza con eso, cortando los alimentos en trozos muy pequeños y masticando a conciencia, como mínimo, 10 veces. Además, procura no mezclar alimentos en el mismo bocado, no vale hacer un pinchito con el tenedor. Mientras masticas, deja los cubiertos sobre la mesa y no los cojas hasta que hayas tragado. Si te acabas lo que hay en el plato y quieres más, espera 5 minutos antes de ir a la cocina.

No es hora de comer, pero tengo hambre

El hambre es cíclica, esto quiere decir que desaparece al cabo de un rato, aunque no comamos nada, y vuelve a aparecer tiempo después. Eres capaz de sobrellevar esta sensación y esperar a la hora de comer. Piensa en qué te gusta hacer, cuáles son tus aficiones. Elige 5 de esas actividades y ponlas en práctica cuando aparezca el apetito entre comidas. Imagina que a mí me gusta correr, los videojuegos, tocar la guitarra, cotillear las redes sociales y leer. Son las once y estoy en casa aburrida. Y pienso en comer algo, algo poco saludable, además. Pues bien, me pongo la ropa de deporte y salgo a correr, o maravillo a mis vecinos con mis dotes musicales, o subo unos cuantos niveles a mis personajes. Ten siempre opciones listas para distraerte de la sensación de hambre y comprobar que desaparece sin comer nada y que sí puedes aguantarlo.