Rotundamente no. Y si esa es tu sensación, ¡cambia de profesional! Un psicólogo tiene que hacerte trabajar, pues con la comodidad de estar sentado hablando no conseguiremos esos cambios que te harán sentir mejor.

Primera fase: Hablar, sí, y bastante

Quizá sea en los primeros contactos con el psicólogo en los que tengas la sensación de que le pagas por escuchar. Para saber qué te ocurre es indispensable el diálogo. La tarea del psicólogo consiste en dar con la información relevante sobre ti, tu entorno, tus hábitos…para llegar a conocer los factores que provocan tu malestar. Dicho de otro modo, no es como cuando te desahogas con un amigo, pues tu amigo te escucha y tendrá su opinión al respecto, pero no cuenta con los conocimientos necesarios para detectar la información clave e interpretarla. Además, el psicólogo no opina ni juzga, sino que se basa en evidencia científica para descubrir, de forma objetiva, porqué te sientes mal. Para ello, ha sido entrenado para llevar a cabo entrevistas orientadas a sacar datos concretos; no pregunta al tuntún ni está ahí para darte palique, sino que está trabajando, ¡y más de lo que parece!

Segunda fase: No sabía que un psicólogo hablaba tanto

Puede que tras tantos años de ver en la tele el diván y el señor tomando notas, a algunos les sorprenda que un psicólogo pase buena parte de una sesión hablando. Una vez es conocedor de lo que te sucede, procederá a explicártelo. Es decir, quiere que tú también sepas qué ha pasado para que, a día de hoy, te encuentres mal. ¿Por qué estoy así?, ¿qué ha hecho que llegue a este punto?, ¿qué papel juego yo en todo eso?, ¿qué puedo hacer para estar mejor?, son algunas de las dudas más comunes y tu psicólogo está empeñado en que te vayas a casa sabiendo las respuestas.

Esta parte de la terapia es también muy importante, ya que tu psicólogo tiene ya toda la información que buscaba y quiere que tú la tengas también. Quiere que comprendas qué te ocurre y cómo vamos a proceder a solucionarlo. No está dispuesto a decirte “Vamos a hacer esto que ya sé qué pasa y lo harás porque yo sé más que tú”; muy al contrario, quiere que te conviertas en un experto en lo que te sucede y en cómo superarlo.

Además de informarte, darte esta información hará que comprendas la lógica del tratamiento que va a proponerte con lo que tu motivación será mayor.

Tercera fase: Menos hablar y más actuar

Empieza la fase del trabajo duro. Hasta ahora has hablado, escuchado, rellenado cuestionarios y registros, todo ello orientado a este momento: el tratamiento.

psicoescucha2Ha llegado la hora de poner en práctica las técnicas que te enseña tu psicólogo en sesión. Es la hora de la constancia y de demostrar que quieres un cambio, que estás dispuesto a esforzarte, e incluso a pasarlo algo mal a corto plazo para obtener beneficios que son para toda la vida. Y no exageramos porque estamos hablando de aprendizajes y no se les pasa el efecto como a las pastillas. Una vez aprendido podré volver a ponerlo en práctica cuando lo necesite. Las tablas de multiplicar o montar en bici no se pierden, simplemente tenemos que refrescarlo un poco cuando lo retomamos pero enseguida les cogemos el tranquillo. Nuestro objetivo es que aprendas a manejar tus emociones durante el resto de tu vida.