Desgraciadamente, ha incrementado el número de chicas adolescentes que sufren violencia de género en sus primeras relaciones de pareja.

Cuando esta situación de violencia se descubre en la familia, los padres suelen sentirse abrumados y desorientados, ya que se trata de un fenómeno difícil de comprender cuando no se ha vivido (¿Por qué sigue con él?, ¿Cómo es posible que alguien haga daño a la persona a la que quiere?, No creía que mi hija reaccionaría así…). Para dar apoyo a su hija, estos padres tendrán que conocer cómo funciona la violencia de género y como afecta a las víctimas. No se trata de ser agresivo o discutir mucho, sino de un mecanismo de control basado en creencias sexistas.

Señales de que hay violencia de género

Existen diversas señales que nos advierten de que puede estar dándose una situación de violencia de género:

  • Cambiar la forma en que viste y se arregla

  • Perder el contacto con el grupo de amigos de siempre

  • Falta de energía, apatía

  • Problemas de sueño

  • Discusiones familiares provocadas por la pareja

  • Marcas o moratones

  • Bajar el rendimiento académico

  • Cambios bruscos de humor

  • Suele realizar las actividades que a él le gustan dejando de lado sus propias aficiones

  • Actúa para que él no se enfade

  • Amigos de su entorno también notan estos cambios

Cómo actuar cuando se descubre

Las formas en que los padres tienen conocimiento de la violencia que sufre su hija son diferentes: su hija se lo cuenta directamente, o bien les cuenta que hay problemas en la pareja sin mencionar la violencia, o los padres descubren las señales pero ella lo niega. En este último caso, es recomendable acudir a un centro especializado en el que le ayuden a reconocer la situación dañina en la que está inmersa.

Si es vuestra hija quien decide hablar con vosotros, es muy importante que se sienta escuchada. Esto quiere decir que pueda expresarse con sus palabras y a su ritmo, sin juzgarla, preguntando lo menos posible y prestándole toda vuestra atención.

Violencia en relaciones sentimentales durante la adolescenciaPor otra parte, por increíble que os pueda pareces lo que os cuenta porque no os encaja con la imagen que tenéis de su pareja, no le quitéis importancia ni la desacreditéis. Confiad en lo que os cuenta, demostradle que la creéis y, sobretodo, no la culpéis. Es fundamental asegurarle que lo que os relate quedará entre vosotros.

Poned en marcha toda vuestra paciencia y empatía para evitar: decirle lo que “debe hacer”, hablar mal de su pareja u obligarla a romper inmediatamente la relación si ella no está decidida.

Una vez haya acabado su relato, habladle sobre la importancia de pedir apoyo psicológico. Es muy posible que tengáis que solucionar problemas inmediatos como ayudarla a finalizar la relación si así lo quiere pero tiene miedo, recomendarle que no contacte con él por ningún medio, evitar que le llegue información sobre él, averiguar si él tiene acceso a sus redes sociales, correo electrónico…

Ya lo ha contado, ¿qué hacemos ahora?

En primer lugar, buscar ayuda profesional tanto para ella como para vosotros, los padres. El objetivo de este apoyo es que vuestra hija conozca el ciclo de la violencia, cómo le está afectando y aprenda estrategias para rechazar este tipo de comportamientos en el futuro. Los padres también aprenderéis a manejar el miedo y la preocupación, cómo funciona la violencia de género para comprender por qué vuestra hija ha llegado a esta situación y estrategias para mejorar la convivencia y apoyar a vuestra hija en su vuelta a la “normalidad”. Se trabajará para recuperar los vínculos familiares que, a menudo, se ven afectados por el aislamiento al que la ha sometido la pareja, así como a fomentar las amistades que le pueden ayudar en la superación del problema y en la vuelta a su vida “normal”, recuperando antiguas aficiones o iniciando nuevas y volviendo a expresar sus gustos y opiniones.