En los últimos años los piscólogos y otros expertos del ámbito sanitario y jurídico han focalizado su trabajo en el maltrato de hijos a padres, ya que, en nuestro país el 85% de los adolescentes entre 12 y 17 años ha gritado o amenazado con pegar a sus padres alguna vez y el 10% lo ha hecho a menudo. En cuento a agresiones físicas, un 5% dijo haberlo hecho alguna vez y el 2% a menudo. Estas cifras motivan a los profesionales a investigar los factores que llevan a esta situación de violencia y crear programas de apoyo a las familias para conseguir una convivencia saludable.

Cómo es el adolescente que agrede a sus padres

Es impulsivo, actúa sin reflexionar y tiende a malinterpretar palabras y actos de los demás. También es irritable y no sabe manejar el enfado. Su tolerancia a la frustración es baja y lo quiere todo ya. No es empático. Es egoísta y no tiene en cuenta los sentimientos ajenos. Además, quiere dominar y dar una imagen de fuerte e intocable. Algunos exhiben comportamientos antisociales en otros entornos (hurtos, actos vandálicos…) y consumo de sustancias.

Factores que propician la aparición de violencia

El estrés familiar debido a bajos recursos económicos donde el adolescente puede frustrarse al no poder acceder  actividades que le interesan. Es especialmente vulnerable la familia monoparental en la que la madre está a cargo de los hijos y se ve obligada a pasar mucho tiempo fuera de casa o a cambiar de casa con frecuencia. Tanto el estilo parental autoritario (mucho control y poco afecto) como el permisivo (mucho afecto y poco control) influyen en la aparición de violencia. Por supuesto, también influye la existencia de otros casos de violencia en la familia. Una actitud negativa hacia la escuela que se traduce en absentismo y fracaso escolar, así como las amistades con comportamientos de riesgo (violencia, consumo de sustancias…) y el aprendizaje de estereotipos de género en los que el hombre usa el poder y la fuerza para controlar a los demás, son otros ingredientes que propician la violencia. En el caso de las chicas, quieren distanciarse del estereotipo femenino y representar una imagen masculina de poder.

Recomendaciones

En primer lugar, no ocultes el problema y busca ayuda. Esta ayuda va dirigida tanto al adolescente como al resto de la familia. Con el primero se trabajará el concepto de violencia para que la perciba como algo negativo y no positivo, las emociones, el autocontrol, el manejo del enfado, la empatía, habilidades sociales y de solución de problemas.

En cuanto a los padres, también hablaremos de violencia, emociones, límites y normas. Finalmente, todas las técnicas aprendidas se practicarán en sesiones en las que participará toda la familia, para asegurar una convivencia pacífica y afectuosa.